
Cuando la gente me pregunta si creo en dios, les respondo casí siempre de la misma manera:
YO NO CREO EN UN PADRE TODO PODEROSO, CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA..."
y muchos me han preguntado, ¿entonces en qué crees, rodrigo?; sinceramente no lo sé, a lo largo de la historia de la humanidad (en todas las culturas) siempre se ha buscado una explicación metafísica para los sucesos que el ser humano no alcanza a comprender (y lo curioso es que solamente la tradición judeo - cristina adjudica a un solo ser todo el poder creador y destructor, cuando en el resto de las culturas han existido diversidad de dioses, para la lluvia, el sol, la vida, la muerte, etc)
En fin, mi caso es diferente al de los demás (lo mismo que los casos de todos los demás son diferentes entre sí y sobre todo del mio), pero en este caso a mi me interesa intentar explicar en que creo (si es que a eso se le puede llamar "creer"), no tengo Fe, no creo que "dios nuestro señor" bajará de los cielos algún dia y bla bla bla... esas son paparruchas
No es que no sienta la necesidad de creer en un poder superior, es algo normal en el ser humano, sobre todo al darse cuenta que su existencia es finita, pero simplemente un "dios barbado" no me simpatiza, como es posible que hayamos creado a un dios adjudicandole propiedades humanas (ya me imagino a mamá hipopotámo explicandole a su hijo hipopotamito que dios los hizo a su imagen y semejanza, se imaginan??), pero bueno, despues de una larga busqueda espiritual, a través de mi mismo, he encontrado aquello en lo que puedo "identificar" como algo en quien creer, es difícil de explicar, simplemente les diré de que se trata:
1.- Una Canción (de mago de oz)
2.- un Poema (del maestro Sabines)
3.- Un capítulo de una carícatura (FUTURAMA POR SUPUESTO)
y pues, acá les dejo todas las partes, para que las conozcan, ellas son mi santisima trinidad... jaja solo un poquito abajo de Led Zeppelin, Black Sabbath y Deep Purple...
Me encanta Dios
Me encanta Dios. Es un viejo magnifico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega. Y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna y nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero eso a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Bing Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los anbióticos- ¡bacterias mutantes!
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, mueve otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira.
Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.
Dios siempre esta de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.
A mi me gusta, a mi me encanta Dios.
Que Dios bendiga a Dios.
- Jaime Sabines
1926 - 1999
Me encanta Dios. Es un viejo magnifico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega. Y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna y nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero eso a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Bing Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los anbióticos- ¡bacterias mutantes!
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, mueve otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira.
Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.
Dios siempre esta de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.
A mi me gusta, a mi me encanta Dios.
Que Dios bendiga a Dios.
- Jaime Sabines
1926 - 1999
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